LOS QUE HACEMOS DE ESTE BLOG UNA CASA DE LOCOS

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LIBROS LEÍDOS INVIERNO 2013

J.K. ROWLING: Una vacante imprevista
NOELIA AMARILLO: "¿Suave como la seda?
LENA VALENTI: "Amos y mazmorras"

lunes, 29 de noviembre de 2010

OBLIGACIÓN VERSUS PROHIBICIÓN



Queridos amigos, antes de nada permítanme decirles que es un placer estar con ustedes de nuevo. Veo que estos dos jovenzuelos que me acompañan en esta humilde página, mi nieta y el gaznápiro, mucho hablan sobre prohibiciones. Pobrecillos, todavía no saben que se avecina lo peor. Para eso estoy yo aquí, la voz de la experiencia. Así que le dije a mi nieta: "Morgana, querida. Voy a titular mi entrada 'obligación versus prohibición' Sabes lo que significa VERSUS ¿verdad, niña?" Y la muy ignorante me contesta: "Claro, abu. Es la línea joven de Versace". En fin... donde no hay mata, no hay patata.
Mis compañeros de blog, pobrecillos míos, no saben que la prohibición tiene una cara amarga, siniestra, malvada... la cara de la obligación, si acaso peor por más sutil. Un ejemplo: dos amigos toman unas cañas y uno le cuenta a otro que le acaban de quitar ocho puntos del carné y, de propina, seiscientos euros de multa. Pero de repente se le ilumina la cara y dice: "pero es que los cabrones me pillaron a ciento ochenta por la AP-9, tío. Habían camuflado el coche en la mediana esa del kilómetro 45, que no hay dios que lo vea, ¿qué iba a hacer yo?" y el otro bobo asiente y los dos se quedan complacidos. El mensaje es: la hice y la pagué. PERO LA HICE. CON DOS COJONES.
En cambio, cuando la OBLIGACIÓN hace que el conductor por sus mismas partes bajas tenga que cambiar el recorrido o bajar la velocidad a ochenta porque hay obras o por cualquier otro motivo que una señal indica, la cosa ya no tiene tanta gracia. Uno no puede darse la vuelta e ir por donde le da la gana, sólo hay un carril. Y mucho menos comentarlo delante de unas cañas. Ni que decir tiene cuando hablamos de la obligación más obligatoria del mundo: hacer la declaración de la renta. A nadie se le ocurrirá chulearse en la barra del bar diciendo: "yo este año no he hecho la declaración porque no me ha salido del puro". ¿Por qué? Porque todo el mundo pensará: "este tío es un pringao". Y el mensaje es: ESTOY PILLADO POR LOS COJONES. Nadie te ha prohibido nada que puedas saltarte a la torera, te privan del placer de lo prohibido. La prohibición implica osadía, la obligación, pereza. La osadía cotiza más al alza que la pereza en el mercado de la popularidad y el atractivo. Si empezamos a hacer la lista de las obligaciones que hay en nuestra sociedad, es mucho más interminable que la de las prohibiciones. Y lo que es peor, la cumplimos religiosamente. Porque no suelen aparecer tal y como son: imposición por narices, sino que se cuelan en forma admonitoria, como sutil consejo con velada moraleja: puedes no hacerlo, pero si no lo haces... mmmm. ¡Atente a las consecuencias! Y así, un día te ves comiendo fibra por obligación, usando preservativo por obligación, haciendo diez kilómetros de jogging por obligación e incluso teniendo los encuentros sexuales semanales que aconseja la OMS por obligación. ¡Terrible! Hagámoslo extensivo a otros órdenes de la vida: oh, querida gordita culona, puedes comprarte esos pantalones pitillo, sí, pero tu trasero parecerá una plaza de toros. Conclusión: no te los compras. Hay que tomar cinco piezas de fruta todos los días: y tú te embaulas el zumo de cinco frutas que se estaban medio pudriendo en la nevera tapándote la nariz con la otra mano mientras. Lo mejor hoy en día para estar en forma es el taichi, sí, puedes andar media hora si quieres, pero JAMÁS será tan efectivo como el taichi, fíjate bien lo que te digo, y al día siguiente estás de baja por pinzamiento del ciático. Hay que llevar cadenas en el coche, y las tuyas llevan oxidándose diez años en el maletero porque jamás ha nevado. Hay que beber dos litros de agua al día, el primer vaso nada más levantarse, hacer unos estiramientos, acabar la ducha con agua fría, desayunar una mezcla equilibrada de fruta, fibra, proteínas e hidratos, ponerse el cinturón de seguridad, no tomar más de un café durante la mañana, hay que, hay que, HAY QUE... por lo menos lo prohibido tiene el morbo de saltárselo, lo obligatorio no hay manera de hacerlo. Por eso es obligatorio.
¿Has entendido ahora el significado de VERSUS, querida nieta? HAY QUE saber latín.
Hasta pronto, queridos amigos. Tengo que marcharme, en mi residencia HAY QUE estar antes de las seis y ESTÁ PROHIBIDO tocar el trombón después de las ocho.

9 comentarios:

  1. Tiene mucha razón el agüelo, entre prohibiciones e imposiciones nos tienen aborregados.

    Orianna.

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  2. Cuando llegué a la parte de la declaracion de la renta. he estado a punto de no terminar la lectura!

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  3. querido abuelo pero mire que es usted sabio. Lo que pasa es que desde que he aprendido la diferencia estoy un poco mas jod_d!!
    Bsts.Maite

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  4. Lo siento, DDmx. La verdad nunca es fácil. Beeeee. Tienes razón, Orianna, aborregados absolutamente. Maite, nos alegramos de verte por aquí.

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  5. Agüelo, no se olvide de poner la pastilla de corega en el vaso de la dentadura postiza. No es obligatorio, pero sí aconsejable, que no es lo mismo.
    Me cae bien agüelo, mucho mejor que el rijoso de J.L..

    BISBAL

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  6. Querido Bisbal, hace años que me pego la dentadura con loctite.
    Y a mí el rijoso gaznápiro tampoco me cae bien. Usted sí.
    Un saludo y que usted lo pase bien.

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  7. Abuelo:siento no estar de acuerdo con usted en una cosa:sí hay mata aunque no haya patata.Por lo demás en total acuerdo y añado que como somos un pais de chulitos y gaznápiros ,harian bien en suprimir muchas de las prohibiciones y camuflarlas en forma de "consejos con velada moraleja".
    Reciba un fuerte abrazo

    Mon

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  8. ¿Qué sería del mundo sin los abuelos? Pues que no habría batallitas, y la sabiduría no se manifestaría. Y ¿que sería de nuestra juventud sin "las batallitas del Abuelo Cebolleta"? No obstante todos hacemos un poco de abuelo en nuestras vidas cuando deseamos que alguien nos preste atención. ¿O no? Besitos y moitos bicos desde Zaragoza.
    Agustín

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  9. Otro para ti, querido sobrino-nieto-maño de adopción. Esperamos verte en Navidades.

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